Endometriosis

Endometriosis“Con 25 años me diagnosticaron endometriosis y me operaron de un quiste ovárico endometriósico. Después de la intervención me informaron que tenía una endometriosis severa que me causaría esterilidad y con los años sería necesario operarme de nuevo para vaciarme”

Me gusta que no se cumplan las profecías alarmistas, confirmando así las estadísticas. Sé que lo que recuerda esta mujer de lo que le dijeron no es exacto, pero muestra el impacto que le causó la información que le dieron y denota la probable intencionalidad del profesional de ponerse en lo peor porque lo mejor no da problemas.

El endometrio es el tejido que recubre el interior del útero. Cada ciclo, por el efecto de las hormonas, crece desde su base preparado para recoger un posible embarazo, y si éste no se produce se deteriora con el descenso de hormonas de final de ciclo y produce el sangrado de la regla, quedando la base lista para responder a un nuevo ciclo.

La endometriosis consiste en el crecimiento de endometrio fuera de su localización normal en el interior del útero. La podemos encontrar afectando a los ovarios en forma de “quistes endometriósicos”, o sobre la superficie externa del útero, o en las trompas, o en implantes sobre el peritoneo de la cavidad abdominal y, en casos muy poco frecuentes, en otras localizaciones más distantes y extrañas.

Hoy en día se diagnostica y clasifica con más facilidad gracias a todo el avance biotecnológico. Dependiendo de la extensión, la profundidad y los órganos afectados (vejiga, intestino, recto,…) se clasifica en diferentes grados, y los síntomas más comunes son el dolor generalmente relacionado con la regla y la infertilidad. Pero no hay una relación directa estricta entre los síntomas y el grado de afectación.

El dolor suele ser el síntoma que motiva la consulta y la investigación del caso con más frecuencia. Puede presentarse como pinchazos o punzadas intensas y breves, o como un “dolor de regla” persistente varios días, o como un dolor abdominal agudo acompañado de otros síntomas como mareos, vómitos o diarrea. Pero no caigamos en el error de pensar que todos o la mayoría de los dolores de regla tienen su origen en una endometriosis, porque lo que sucede en realidad es que tanto en la dismenorrea (dolor de regla) como en la endometriosis está actuando el proceso inflamatorio puesto en marcha por nuestro sistema de defensas. Por ello también ambas situaciones mejoran relativamente cuando se utilizan tratamientos hormonales sustitutivos como la píldora anticonceptiva, ya que por un lado frenan el crecimiento de endometrio y por otro frenan diversas vías del sistema de defensas.

En este caso la paciente no consultó nunca por dolor, se detectó el quiste en una revisión rutinaria, y como era de un tamaño considerable le propusieron una intervención para vaciarlo. Así vieron que la afectación del entorno pélvico e intestinal era severa, y le dieron la información alarmista, proponiéndole tratamiento hormonal.

Después de unos meses de seguir el tratamiento propuesto, como no se encontraba a gusto con los efectos secundarios y continuaba sin dolor, decidió suspenderlo. Unos años después, a pesar de la predicción de infertilidad, con su pareja tomó la opción de intentar un embarazo espontáneo, y en unos meses lo consiguió, no sólo en una sino en dos ocasiones, siendo el resultado sus dos preciosos hijos.

Esta experiencia me hace reflexionar sobre cómo los profesionales utilizamos y transmitimos la información. Por supuesto que un caso no se puede generalizar, y es cierto que hay un porcentaje importante de mujeres con problemas de infertilidad en las que se detecta endometriosis como una de las posibles causas. Pero también es cierto que las estadísticas muestran que un porcentaje no menospreciable de mujeres con diagnóstico de endometriosis previo al deseo de tener hijos, se quedan embarazadas espontáneamente si se les permite intentarlo durante unos meses.

Ahora su pregunta es si va a tener que operarse de nuevo según la predicción. Lo cierto es que cualquier intervención quirúrgica debe sopesarse cuidadosamente comparando los riesgos con los supuestos beneficios, y si no hay síntomas que aliviar tampoco hay indicación para una intervención, y más teniendo en cuenta que en estos casos el paso del tiempo juega a favor, porque con la desaparición espontánea de los ciclos y las reglas en general se produce una mejoría espontánea de los síntomas producidos por la endometriosis.

Con la endometriosis, al igual que con otros muchos aspectos de nuestra salud, no se trata ni de pre-ocuparse ni tampoco des-preocuparse. La alternativa es simplemente ocuparse en su justa medida. Ello exige seleccionar, entre los distintos tratamientos disponibles, aquellos que sean más respetuosos y adecuados a las necesidades concretas de cada mujer, respondan mejor a sus decisiones con relación a su salud y generen el menor nivel de intervencionismo y efectos secundarios.

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