basculaHay muchas ideas preconcebidas como ésta que preocupan a muchas mujeres que ya han empezado a transitar la década de los cuarenta años. Y la mayoría, como ésta, tienen una parte cierta y una gran parte falsa.

Es cierto que durante varios años antes y después de la retirada definitiva de la regla las variaciones de nuestras hormonas inducen cambios significativos en nuestro cuerpo y en el funcionamiento de nuestro metabolismo, cambios muchas veces conocidos porque son similares a los que aparecían al final de los ciclos antes de cada regla solo que ahora se pueden intensificar y prolongar más en el tiempo, sobre todo cuando los ciclos se alargan.

Hay mujeres que comentan que se notan muy hinchadas durante varios días antes de la regla, a veces hasta el punto de no poder utilizar ciertas prendas de ropa, tienen la sensación de retener líquidos, y puede aparecer una variación significativa de peso en la báscula. En general la sensación desaparece y el peso se reduce de nuevo con el transcurso de la regla, y después de ésta las mujeres se sienten de nuevo “normales”. Pero en la medida que los ciclos cambian y se prolongan, también son más los días con esa sensación de retención de líquidos, y la recuperación posterior es más lenta.

También hay mujeres que refieren notar “una barriga” que no habían tenido antes, como que ahora la grasa se les acumula más en el abdomen y se quejan de no poder bajarla con ejercicios de abdominales.

Preocupadas por los cambios hay quienes se proponen hacer alguna “dieta maravillosa” tratando de controlar esos kilos de más pero los resultados son frustrantes porque la báscula no muestra la reducción de peso esperada, y tampoco la sensación corporal mejora de manera significativa.

Sin embargo hay esperanza. Muchas mujeres vuelven espontáneamente a su peso habitual al cabo de un tiempo de la retirada definitiva de la regla, sin necesidad de grandes esfuerzos en cuanto a dieta o a ejercicio físico. No es así en algunos casos, como cuando hay una predisposición personal a coger peso, o cuando se produce alguna descompensación metabólica de la que la menopausia no es la causa sino el detonante, o cuando se vive esta transición con mucha ansiedad que se alivia a través de la alimentación.

Ahora bien, el cuerpo no volverá a ser el de antes, como no lo es después de la adolescencia o después de cada uno de nuestros partos. Una vez que nuestro cuerpo consigue un nuevo equilibrio hormonal lineal, sin ciclos, hay cambios definitivos. Desaparecerá la retención de líquidos de origen hormonal, pero el almacenamiento de grasa de reserva ya no será tanto en las caderas y en las nalgas sino más bien en el abdomen y por lo tanto tendremos “una barriga” o “un estómago” diferente.

Volvemos  a la pregunta de incio ¿la menopausia engorda?, digamos que es más bien probable que sí, ¿engorda definitivamente?, depende, ¿dejamos las mujeres de ser bellas tras la menopausia?… para responder a esta pregunta os invito a leer la reflexión de mi compañera Elena Martínez “la belleza no está en el interior” publicada en el blog Mujeres de Piel de Educer.