calculadora7Ya hace tiempo que se viene reclamando que en España el parto en casa sea una opción más contemplada dentro de la seguridad social y cubierta económicamente en las mismas condiciones que está el parto hospitalario. La propuesta ha cogido nuevo empuje tras las últimas recomendaciones del sistema de salud de Reino Unido en favor del parto extrahospitalario  y la iniciativa de la Associació Catalana de Llevadores (Asociación Catalana de Matronas) al respecto.

Cuando queremos pasar de las intenciones a los hechos hay que tirar también de calculadora… ¿y todo esto cuánto costaría? ¿supone un coste o un ahorro?

No es fácil realizar un análisis de coste-efectividad. En Reino Unido se ha realizado ya y está publicado en dos informes extensos

Estos informes dan cuenta de que en términos económicos la opción más cara en la atención a partos de bajo riesgo es el parto en unidades obstétricas hospitalarias. Este sobrecoste no está asociado a unos mejores resultados obstétricos  sino más bien al contrario. De todos modos los informes recogen que no es un tema sencillo y que son muchas las variables a tener en cuenta: la diferencia de valoración en madres primerizas o experimentadas, los índices de ocupación de las unidades, los sobrecostes secundarios como consecuencia de resultados adversos, las amortizaciones de diversas infraestructuras necesarias…

El coste de un parto normal hospitalario en España está por encima de los 1.600 €, en caso de cesárea el precio sube por encima de los 3.000 € , según datos de las facturas informativas sanitarias promovidas en por los departamentos de sanidad de varias comunidades autónomas.  Los precios de la atención al parto domiciliario están alrededor de los 1.800 € (incluye las visitas previas, la guardia desde la semana 37, la atención obstétrica en el parto y la atención posparto)… En los partos de bajo riesgo planificados en casa la tasa de cesáreas es unas cuatro veces inferior que la del mismo tipo de partos en el hospital lo que globalmente supone que como primera aproximación y para un conjunto dado de partos los costes sean prácticamente iguales.

En España el número de partos domiciliarios es bajo, aproximadamente unos 800 partos planificados en casa al año (ver al respecto los datos de nuestro informe Observatorio del Parto en Casa a partir del análisis de las últimas cifras publicadas por el INE). Por ello la introducción del mismo en la Seguridad Social no requiere ni de la generación de un protocolo particularmente complejo, ni supone un cambio presupuestario significativo sobre el cerca de medio millón de partos que se atienden cada año en España.

Es cierto que estamos en una época de recortes donde puede ser conveniente adelgazar la Sanidad Pública, lo cual requiere, con palabras del médico Juan Gervás, “eliminar la grasa pero no cortar el  músculo de nuestro sistema sanitario”. En obstetricia, hay mucho donde ahorrar antes de rebajar la calidad del servicio o el derecho de cada mujer en la elección sobre el lugar de parto. El ejemplo más notorio es la sangría económica y sanitaria que supone para el sistema nacional de salud el tener una tasa de cesáreas muy por encima del 15% recomendado.

Desde nuestro punto de vista, en principio, la incorporación del parto domiciliario dentro de la cobertura de la Seguridad Social podría gestionarse  de forma muy simple mediante la negociación de tarifas con los profesionales que atienden y el abono o el reembolso de la factura que estos presenten a las familias. Esta opción no supone un sobrecoste con relación a la gestión de esos mismos partos en centros hospitalarios,  es coherente con un criterio de justicia, de uso eficiente de los recursos y de defensa de los derechos de los beneficiarios de la Seguridad Social.

Volvemos a lo que hemos dicho en anteriores entradas: las dificultades por normalizar el parto domiciliario como una opción más en partos de bajo riesgo no son ni de evidencia científica, ni de gestión, ni de seguridad, ni económicas, es una cuestión de voluntad política y de que los profesionales sanitarios afronten estos temas con el rigor y la seriedad que les presuponemos. Por desgracia todavía aparecen artículos como el publicado recientemente por la revista Redacción Médica: “Asumir los partos en domicilios le costaría al SNS 3,6 millones de euros“. Ese texto aporta cifras sacadas de una chistera de tertuliano a las que añade declaraciones sin fundamento ni contraste de la presidenta de la Asociación Española de Matronas… Con planteamientos así resulta difícil establecer un diálogo fundamentado que nos permita avanzar en una atención obstétrica de calidad y económicamente sostenible.